A NUESTRO QUERIDO MANUEL GARCÍA RODIL

Aunque es connatural al ser humano, la muerte casi siempre nos coge de improviso. Nos sorprende tanto que, a veces, no sabemos qué hacer ni qué decir. Es triste, pero nadie  escapa a ella. En el transcurrir de nuestra existencia nos encontraremos con fallecimientos de familiares y amigos que nos afectan y dejan huella en nuestro interior como seres humanos que somos.

La pérdida de nuestro amigo Manolo nos afecta profundamente y nos enfrenta a un intenso dolor emocional a todos los componentes del  Coro Villa de Navia.

Es verdad que todos tenemos amigos en mayor o menor cantidad, buenos, gratos, o malos e ingratos, pero sin lugar a dudas, lo cierto, es que no podemos vivir sin ellos. Por ello, cuando perdemos a un amigo como Manolo,  sentimos como si nos fuera un hermano. Manolo fue un hombre que formó parte de este coro más de treinta años, que nos hizo reír más que llorar con su forma de ser, bien contando sus infalibles chistes, o con su ingenio colmado de alegría, en situaciones difíciles y sobre todo, que nunca permitió que nos sintiéramos solos, ni tristes.

Siempre estará en nuestra memoria el pasado 15 de agosto, día de Nuestra Señora de la Barca, cuando Manolo, con su innata alegría, nos dio un abrazo a todos y cada uno de los componentes del coro.

Nos resulta difícil aceptar que Manolo, con quien compartimos tantos y tan buenos  momentos a lo largo de nuestra existencia, ya no estará más en nuestras vidas.

Manolo fue un importante componente de este coro y como bajo que fue en la cuerda del mismo y como persona, desinteresada, generosa y optimista, su ausencia dejará un gran vacío, y, aunque su muerte nos entristezca el alma y nos deje ese inmenso vacío debemos seguir adelante y recordarlo siempre con alegría, pues no es el final del camino.

Queridos Maribel, Pablo, Iván, Jorge, y familiares estamos con vosotros en estos momentos de dolor.

DESCANSA EN PAZ

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